la vuelta al cole
Maternidad y crianza

La vuelta al cole

La vuelta al cole es ese momento en el que todos tenemos sentimientos encontrados, padres e hijos.

Se termina el verano que, personalmente, me encanta. Acaban los días eternos de playa, la vida relajada y la ausencia de horarios. Llevamos siempre con nosotros ya una chaquetita, por si refresca. Qué poco me ha gustado siempre esta época, y cuántas veces hemos cantado “El final del verano” del Dúo Dinámico en la urbanización donde veraneábamos.

Pero, seamos sinceros. Desde que vemos este momento con ojos de padres, la felicidad nos inunda con la vuelta a la rutina. ¡Por fin nuestros pequeños salvajes se relajarán!

El verano ha sido muuuuuuy largo. Y tener un orden no está nada mal. ¿Quién me iba a decir hace 20 años que diría algo así?

La vuelta al cole son miedos

Aunque, inevitablemente, tenemos la incertidumbre de cómo pasarán el año.

¿Se adaptarán a un curso “más difícil”? ¿Cómo será su profesor? ¿Le tocará en clase con sus amigos? ¿Se sentirá solo? ¿Algún abusón se meterá con él? ¿Sabrá defenderse?

El colegio es ese lugar donde tú no puedes protegerle como el padres leones que somos. Tienen que ir enfrentándose solos a lo que será la vida de ahora en adelante.

Y nuestro papel debe ser animarlos y apoyarlos cuando lo necesiten.

Lo he dicho muchas veces, los que necesitamos adaptación somos nosotros. No ellos, que son auténticos campeones.

Supongo que estos nervios se irán suavizando con los años… o no. Porque llegarán nuevas etapas y seguiremos teniendo esta mezcla de miedo e ilusión.

La vuelta al cole es la vuelta al “no parar”

Ahora empieza la época de no parar, de ritmo frenético y no tener ni un minuto de descanso.

Gymkhana de actividades extraescolares, deporte, inglés, dibujo… Luego la gente se sorprende de que haya padres que a las 10 estemos en la cama. ¡ja!

Nuestra vuelta al cole

¿Os acordáis de nuestra vuelta al cole?

Me encantaba ese momento en el que comprabas todo el material, forrabas los libros, ponías las etiquetas con tu nombre…. Hoy forrando los libros de miniCarmen he recordado lo muchísimo que me gustaba. Y me he dado cuenta de la práctica que he perdido.

La tristeza de que terminaran las vacaciones se quitaba rápido con esa ilusión.

Volver a ver a todos tus amigos, en clase o en el patio. Contarles todo lo que habías hecho en verano, que cada año era intenso y mejor que ninguno (maravillosa inocencia).

Cuando veo a mi hija y a sus amigos me da una nostalgia…. Me parece maravilloso poder volver a revivir esos momentos a través de ella.

El comienzo de los más peques

En otro nivel están los padres que por primera vez se despegan de sus bebés, que empiezan la guardería. ¡Dramón!

Después de pasar muchos meses sin separarse ni un minuto de ellos, ¿ahora qué?

Las mentes van a mil por hora pensando: ¿Mi bebé me echará de menos? ¿Cómo le tratarán en la guarde? ¿Sabrán que hay que ponerle el chupete si llora? ¿Le taparán si tiene frío?

Lo pienso en la lejanía y me entra la risa. Parece que dejemos a los niños en un campo de concentración, en vez de en la guardería. Pero todos hemos pasado por eso, así que toda mi solidaridad con los padres novatos que estas semanas tienen su PROPIA adaptación.

Lo peor es cuando, sobre todo las madres, nos cuestionamos si habremos hecho bien en incorporarnos “tan pronto” al trabajo. Pensamos si el nudo que tenemos en el estómago se quedará ahí hasta que termine el curso.

Claro que se quita. Después de unos días, todos nos damos cuenta de que los niños se lo pasan en grande, que nosotras volvemos a ser PERSONAS (no solo madres), y que nunca en la vida habíamos valorado tanto una jornada laboral. 8 horas de no pensar en pañales, biberones ni nada similar.

Brindemos por la vuelta al cole

Esta semana muchos padres brindaremos felices por la vuelta al cole (yo ya lo he hecho, tengo que reconocerlo).

A los primerizos, que este año se estrenan en ésto, os digo: ¡brindad! Que cuando llegue agosto echaréis de menos la guarde, os lo aseguro.

Y a los más pequeños, los auténticos protagonistas de esta historia, aunque no me lean, les digo que son nuestros verdaderos maestros. Nos dan lecciones a diario de su fortaleza, adaptación y superación.

Fijémonos más en ellos, y nos convertiremos en mejores personas.

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